17 de mayo de 2016

El Complexo Hospitalario refuerza sus medidas de seguridad tras el incidente

Hubo personal sanitario de la planta baja que, presa del pánico, se escondió en los armarios al escuchar el tiroteo


El Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) ha optado por reforzar su seguridad después del tiroteo sufrido con motivo de un enfrentamiento armado entre dos familias gitanas residentes en Maside. Así lo confirmó el director de Procesos Asistenciales, Miguel González, quien en nombre de la gerencia agradeció la "rápida" actuación de su personal y de los cuerpos y fuerzas de seguridad.
Confirmó que "en prevención" de nuevos incidentes la dirección de la gerencia de Gestión Integrada de Ourense del Servizo Galego de Saúde (Sergas) puso en marcha un refuerzo de la seguridad en colaboración con las fuerzas de seguridad, sin precisar en qué número. Según añadió, se trata de un operativo de prevención en el que trabajan de forma coordinada miembros de la seguridad privada del centro y los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, puesto en marcha para este caso en concreto.
Por otra parte, el director de Procesos Asistenciales puntualizó que el CHUO también mantiene el contacto con las autoridades policiales y judiciales "para aportarles toda la información que precisen para esclarecer los hechos".
Miguel González ha agradecido de parte del CHUO la "rápida respuesta de los cuerpos y fuerzas de seguridad", así como la "actuación" de su personal sanitario y de seguridad, que "evitaron una mayor gravedad de los acontecimientos".
González ha destacado que en la hora a la que tuvo lugar el suceso, sobre las 23,30 horas, no había mucha circulación de público o de personal, a pesar de que los hechos tuvieron lugar en la entrada principal del recinto hospitalario.
Por parte de la dirección del CHUO se destacó que, a pesar de los momentos de tensión vividos el domingo, "tanto en el servicio de Urgencias como en el resto", la asistencia sanitaria se desarrolló con normalidad "en todo momento". No obstante, durante el tiroteo, el personal vivió momentos de pánico. En la cafetería, cerraron rápidamente las puertas y en el servicio de Radiología, en la planta baja cerca del vestíbulo, hubo sanitarios que se encerraron en los armarios. 
El director de Procesos Asistenciales concluyó señalando que el uso de armas "es siempre rechazable" y, sobre todo, cuando se produce en un entorno sanitario inviolable, según todas la convenciones internacionales. "No hay nada que justifique el uso de armas poniendo en riesgo la vida de las personas que acuden "(al centro sanitario) para recibir asistencia", concluyó González.